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miércoles, 6 de febrero de 2013
El arte de manejar las emociones
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viernes, 1 de febrero de 2013
Debemos redefinir "el bienestar"
“DEBEMOS REDEFINIR EL BIENESTAR”
Cómo vivir mejor: llega una 'nueva felicidad' más realista
En un contexto como el actual, en el que las depresiones y los cuadros de ansiedad se disparan, la búsqueda de la felicidad parece una quimera, a la par que una necesidad de primer orden para volver a disfrutar de la vida. No es casualidad que los libros de autoayuda proliferen en las estanterías de las librerías. Sin embargo, en 2000 años de filosofía sobre la felicidad todavía no se ha encontrado la receta definitiva. Vivimos tiempos de cambios, y los esquemas sobre los que se construían los proyectos vitales ya no nos sirven. La nueva máxima es “vivir mejor con menos”, tal y como el economista Robert Skidelsky sintetizaba a El Confidencial, a propósito de su último ensayo ¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una ‘buena vida’ (Crítica).
El filósofo galo Vincent Cespedes, autor de Estudio mágico de la felicidad, explica en este ensayo que el bienestar personal tiene muchas caras, casi tantas como individuos, por lo que “no existen estrategias únicas, como nos quieren hacer creer desde la ‘industria de la felicidad’”. Eso sí, apunta a la bondad, el respeto al otro y el reconocimiento social como los indicadores compartidos por las personas felices. En definitiva, ser feliz “no es solo una cuestión de voluntad y de capacidad para aplicar una serie de estrategias”, sino que tiene que ver con la adaptación al convulso mundo que nos ha tocado vivir, y con la aceptación de nosotros mismos y de nuestro papel en la sociedad, para así poder disfrutar del día a día.
Saber conformarse
Como expresó recientemente el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz,debemos redefinir los criterios del desarrollo económico, pero también los del crecimiento personal (para tener salud emocional). Los principios individualistas delHomo Economicus, que Daniel Cohen ha revisado desde una perspectiva crítica, deberían ser desplazados por los del ‘bien común’, según la propuesta de este economista.
Ser feliz tiene que ver con la adaptación a los cambios socioeconómicos que nos están tocando vivir
La mayoría de los filósofos contemporáneos que han tratado este asunto reconocen que es necesario incluir nuevas acepciones en la definición de la felicidad para reajustarla a la posmodernidad. Ganar más dinero, encontrar el amor ideal o tener el trabajo perfecto son máximas cada vez más inalcanzables para el grueso de la sociedad que nos impiden conquistar el bienestar. Unos objetivos que “provocan un perjudicial combate con nosotros mismos y nos hacen vivir temerosos del futuro”, según suele apuntar el suizo Alexandre Jollien en sus multitudinarias conferencias.
Aprender a renunciar
Las expectativas vitales deben estar a nuestro alcance, según concluyen los teóricos de la ‘nueva felicidad’, y por ello animan a no intentar alcanzar la “utópica” felicidad plena, sino a “vivir sin ser infelices”. Una vuelta de tuerca, dicen, “más realista”. En este sentido, aprender a renunciar y a reajustar las expectativas, atendiendo tanto a nuestras limitaciones personales como a las impuestas por el entorno socioeconómico, son dos principios fundamentales a tener en cuenta para comenzar a ser menos infelices.
Tenemos que ser capaces de reajustar nuestras expectativas
Las nuevas teorías de la ‘felicidad contemporánea’ sientan sus bases en la filosofía oriental, aunque mezclando mística y ciencia. Lo más esencial, dicen, reside en ser abiertos de espíritu. De hecho, la meditación y todas aquellas actividades dirigidas a la concentración y a la búsqueda de la conciencia plena (mindfulness según el concepto original en inglés), como puede ser el yoga, son muy recurrentes en el discurso de todos estos intelectuales.
Disfrutar el momento
Si en las últimas décadas los ejercicios de meditación han experimentado un fuerte impulso en Occidente, también lo han hecho confundiendo algunos de sus principios. En muchas ocasiones estas técnicas se utilizan para alimentar el ego más que para hacerlo desaparecer o simplemente para relajarse en lugar de para alcanzar un estado ascético que nos permita estar por encima de los problemas del día a día. “El arte de disfrutar el momento” se basa en la capacidad para sortear los golpes de la vida aceptándolos como una consecuencia inevitable de nuestra existencia.
Buscar la felicidad en los demás
Diversos estudios han coincidido en señalar que el dinero no da la felicidad. La acumulación de la riqueza experimentada en Occidente en las últimas décadas ha ido paralela a un descenso del grado de felicidad de las personas. El consumismo parece estar sumiendo a la civilización en un círculo vicioso en lo que a bienestar se refiere. Los bienes materiales ofrecen una satisfacción vana y efímera que nos aleja de la felicidad plena porque siempre se querrá más y más.
Para el economista Daniel Cohen, la búsqueda de la riqueza colectiva y no de la individual es la que realmente nos reporta una satisfacción plena. Cohen valora más el trabajo en equipo que la competitividad entre los individuos, así como el sentido de pertenencia a una comunidad. Una red social asentada más allá de la familia y los amigos.
Fuente: El Confidencial
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miércoles, 23 de enero de 2013
Recuperándose de los golpes de la vida
Claves para salir del hoyo: cómo superar lo antes posible los malos momentos
Los momentos de soledad son positivos para recuperar la paz interior. (Corbis)
Superar un trauma vital nunca ha sido fácil, pero el ser humano puede llegar a tener una capacidad inimaginable para salir adelante y dejar atrás una crisis. La muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo o una ruptura sentimental son el caldo de cultivo más frecuente de los episodios depresivos. Los golpes que da la vida afectan inevitablemente a todo el mundo, normalmente de forma repentina, pero aunque no sea así, uno nunca logrará estar lo suficientemente preparado para asumirlo.
La tristeza, la soledad, el derrotismo y el pesimismo suelen invadir a las personas durante la primera fase del trauma. Unos sentimientos que no duran para siempre, pero que necesitan ser domados para reencontrarse con la felicidad. Para facilitar las cosas y recuperarse lo antes posibles de un bache en la vida, existen una serie de actitudes a tener en cuenta, que el coach Preston Ni desarrolla en sus últimas publicaciones.
Vive el duelo durante el tiempo necesario
El primer paso para recuperarse de una pérdida o de un trauma vital es dejar un tiempo para vivir el duelo. Las emociones negativas necesitan expresarse. Lo más saludable es no contener el llanto cuando nos lo pida el cuerpo y buscar apoyos en los seres queridos. Encerrarse en un mismo no es nada recomendable, pues es fundamental reconocer el dolor y el daño, pero si se tienen dificultades para demostrar los sentimientos en público podrá ser de gran ayuda escribir en un diario o, en el caso de las personas religiosas, acudir a la Iglesia a rezar.
Reprimir el dolor no acaba con él. Más bien todo lo contrario, se convertirá en una seña de identidad que nos marcará de por vida. Con el tiempo, la tristeza disminuirá, siempre que no se nieguen las evidencias, y se podrá iniciar así la segunda fase de recuperación.
Quiérete a ti mismo
Cuando la vida nos juega una mala pasada, podemos reaccionar de dos formas diferentes: caer en el victimismo o culparse a uno mismo de la situación. Los primeros sufren más fácilmente episodios depresivos, mientras que los segundos se castigan a sí mismos una y otra vez, ya sea de forma consciente o inconsciente. Lo primero que uno debe preguntarse es cuál de estas dos opciones pesa más en su actitud para volver a tomar las riendas de la vida.
Cuanto más traumática sea la situación por la que se está pasando, más importante será saber cuidarse a uno mismo. Comer bien, hacer ejercicio, salir con los amigos y forzarnos a hacer actividades que antaño nos sentaban bien son algunos de los aspectos fundamentales para recuperar la autoestima, mantener la cabeza ocupada y comenzar a querernos a nosotros mismos. La inteligencia emocional es básica para enfrentarse a los desafíos que nos plantea la vida.
Apóyate en tus seres queridos
A medida que se van superando las dos primeras fases, se hará más necesario buscar el apoyo de los seres queridos para que nos ayuden a salir del túnel. Las muestras de afecto y de cariño tienen un gran poder emocional que facilitará la recuperación. No se trata de volver una y otra vez sobre el análisis de lo sucedido, sino de salir adelante concentrándose en las cuestiones positivas de la vida. Revisitar el pasado es algo que debe ceñirse a las primeras fases de este proceso.
Realiza actividades físicas y de esparcimiento
Las emociones están más determinadas por las actividades físicas de lo que normalmente se piensa. El estado físico de nuestro cuerpo afecta por tanto a nuestro estado mental. Las actividades saludables, como hacer deporte, jugar un partido de fútbol con los amigos o salir a bailar nos darán energías renovadas, mejorarán nuestras emociones y animarán el espíritu. Mezclar la actividad física con la diversión nos dará vitalidad y nos ayudará a sentirnos mucho mejor que si nos encerramos en casa a ver la televisión.
Permítete algún momento de soledad realizando actividades creativas
La soledad puede ser sinónimo de tranquilidad. Realizar actividades creativas en solitario que nos permitan tener un poco de paz interior, como dar un paseo, cocinar, pintar o cualquier tarea creativa, es el siguiente paso que debemos dar. Unas tareas que nos ayudarán también a reencontrarnos con nosotros mismos y mantener la cabeza fría.
Realiza algún tipo de voluntariado
Ayudar a otras personas que tengan más necesidades que nosotros es el siguiente consejo que se debe seguir. Ayudar en un comedor social, visitar a personas sin techo o cualquier otro trabajo de servicio a la comunidad nos hará darnos cuenta de lo afortunados que en realidad somos. Estas actividades nos permitirán alcanzar la plenitud vital y llenarnos de gratitud, lo cual es muy importante para volver a encarar la vida desde una nueva perspectiva.
Recupera tu vida
Si se han seguido los seis consejos anteriores habremos conseguido estar en una buena forma física, mental y emocional. Una vez hecho este recorrido, lo único que nos queda es recuperar nuestras vidas, sabiendo que el futuro será mejor y que se nos abre un mundo lleno de nuevas posibilidades y emociones positivas. En eso consiste el crecimiento personal.
Fuente: el confidencial
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sábado, 12 de enero de 2013
TE DESEO LO SUFICIENTE
"Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante",
"Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol" ,
"Te deseo suficiente felicidad para que tu alma esté viva"
"Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes"
"Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades"
"Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees."
"Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas".
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martes, 18 de diciembre de 2012
¿Te atreves a soñar?
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lunes, 1 de octubre de 2012
Leopoldo Abadía: “En lugar de quejarte, dime qué podemos hacer”
NOS ENSEÑA A SER OPTIMISTAS
El profesor del IESE y autor de 'La crisis ninja'.
“Este es el momento de ser optimistas, y te voy a decir por qué”. Podrá parecer una afirmación arriesgada para estos tiempos convulsos que corren, pero Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), célebre autor del súperventas La crisis ninja (Espasa) y, más recientemente, 36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien(Espasa), así como colaborador de este periódico en su blog Desde San Quirico, se atreve a afirmarlo desde un prisma particular. “Tenemos que cambiar de definición de ‘optimismo’. Si decimos que el ‘optimismo’ es ‘aquí no pasa nada’, es mentira, porque lo que pasa es muy serio. El optimismo consiste en luchar con uñas y dientes para salir de una situación concreta. Todos sabemos que hay unos problemas muy serios, pero hay que salir adelante como sea”. El optimismo será precisamente el eje central de la charla que impartirá el 2 de octubre en el Hotel Auditórium de Madrid junto a Victor Küppers, Carlos Andreu y el humorista Santi Rodríguez, en el ciclo El entusiasmo, la alegría, el optimismo y el buen humor en tiempo de crisis, donde explicará a la audiencia qué se puede hacer en estos momentos, o mejor dicho, con qué ánimo deberíamos afrontar las dificultades.
“El mayor riesgo que corremos es quedarnos paralizados. Hay muchísima gente que no lo está, pero todos podemos tener un bajón y decir ‘qué mal va todo’. Es de lo que hay que escapar”, señala Abadía. “Yo suelo decir que debería estar prohibido hablar de la crisis, que sólo puedo hablar yo para vender el libro”, señala de manera irónica. “Porque si no, al final entramos en la disculpa de ‘es que con esto de la crisis…’. ¿Qué estás haciendo para salir de ella? No me digas que las cosas están mal, que ya lo sabemos, sino mira a ver qué podemos hacer. A todos nos pasa que cuando algo no te va bien, tenemos la tentación de echarle la culpa a los demás. ‘Fíjate el Gobierno’, ‘fíjate el Gobierno anterior’, ‘fíjate el Gobierno que viene’…”.
Parece muy sencillo apostar por el optimismo, pero hay casos donde sigue siendo un concepto problemático. ¿Cómo decirle a una persona en paro, que ha sufrido una desgracia personal y cuya situación no tiene visos de mejorar, que debe ser optimista? “A esa persona en concreto hay que decirle que hay que seguir adelante. No le puedes pedir que sea optimista, según la definición que siempre hemos tenido, así que hay que decirle ‘¿qué podemos hacer? ¿Tiene algún amigo que pueda colocarle? ¿Alguien de la familia que pueda echarle una mano? ¿Ha leído los periódicos a ver qué empleos hay por ahí? ¿Sabe inglés para buscar trabajo fuera?”, señala Abadía. “Al final, cada uno nos tenemos que sacar las castañas del fuego por nuestra cuenta. Por supuesto, ayudando a los demás, sin hundir a los otros. Lo primero que tiene que hacer el que está en paro o pasándolo mal es decírselo a todo el mundo, porque muchas veces da vergüenza”.
Manos a la obra
Leopoldo Abadía señala de manera divertida que algunos periodistas le han acusado de afirmar que “hay que ir al bar” para encontrar trabajo, así que intenta aclarar la confusión: “Es todo lo contrario. Hay que ir al bar donde se iba siempre, sí, pero porque a lo mejor conoces a alguien que te pueda echar una mano. Mucha gente está saliendo adelante porque hay una red familiar y de amigos que está ayudando”. Para el antiguo profesor, la conexión con nuestro entorno inmediato y la acción son factores esenciales para prosperar. “Si nos hundimos, buena culpa es nuestra. Si me quedo en casa pensando ‘me hundo, me hundo’, termino hundiéndome yo solo, y echando la culpa a los demás. No, hombre, en ese caso la culpa es mía”.
“Pero la táctica no puede ser salir a la calle a quemar contenedores, que a lo único que te conduce es a que te peguen con una porra”, prosigue Abadía. “¿En esa cola de 500 personas del INEM no puede haber alguien que tenga unos ahorrillos guardados y pueda montarse una empresa con otros dos, y así ya tenemos tres parados menos? El optimismo no es más que eso: estás pasándolo mal, lo sabes. ¿Qué hago, hoy mismo, para arreglarlo? Si lo dejamos para el lunes que viene, hemos perdido cuatro días…”
Mirando hacia el futuro
Abadía se crió durante la posguerra y la dictadura, un período particularmente problemático de la historia de España. ¿Eran optimistas por aquel entonces, en otra coyuntura particularmente complicada?: “En Zaragoza, mi familia tenía una tienda que llevaba mi padre. No le oí quejarse nunca, nunca jamás. Supongo que lo pasaría mal, pero recuerdo vivir bien. Con el paso del tiempo, he mirado atrás y me he dado cuenta de que quizás no vivíamos tan bien. En casa teníamos unas batas gordas que nos poníamos al llegar a casa, porque hacía frío. Yo, ahora, cuando llego a casa, me quito la chaqueta. Eso quiere decir que entonces vivía peor que ahora”, relata Abadía. “Las juergas de mis padres eran ir al teatro o al cine una vez por semana. Vivíamos bien, aunque gracias a Dios, hoy vivimos mejor. O, ahora mismo, un poquito peor. No pasa nada, hay que adaptarse”.
Aprender a trabajar
Abadía es, además de un exitoso escritor y profesor referencia, el patriarca de una amplia familia, que cuenta con nada menos que 43 nietos (que en el momento de publicar este artículo pueden ser ya 44). ¿Qué deben aprender las nuevas generaciones? “A los críos hay que enseñarles a trabajar. A los 79 años, descubro que no sé trabajar. Tenía que entregar un libro en una fecha determinada, y por una serie de problemas, se me liaron las cosas. Pensé que no podría cumplir los plazos, así que me dije ‘voy a trabajar bien’. Horas completas. Ponía el temporizador del iPhone, y en esa hora ni cogía el teléfono ni hacía otra cosa. Y acabé el libro. Eso es lo que hay que enseñar a los chavales. ¿Que el trabajo aburre y cansa? Puede ser, pero así ha sido toda la vida, con tu esfuerzo terminas sacando todo adelante”.
¿Un retorno a los viejos valores del esfuerzo, por lo tanto? “Eso que se dice ahora de que hay que volver a los viejos valores y la cultura del esfuerzo… ¡Pero si los valores no son ni viejos o nuevos! ¿Hay que volver al viejo valor de no meter la mano en el bolsillo ajeno? No sabía que nos habíamos ido, pero si es así, habrá que volver. Y a ser fiel, leal, a no ser trepa, a ayudar a los demás… Hay que recordar todo eso que damos por supuesto”, señala Abadía. “Mira, tú y yo podríamos estar en el cine o en la playa, pero aquí me estás aguantando, y para hacer el reportaje, necesitas un esfuerzo, pararte a pensar qué seleccionar, qué quitar, etc. Al final, todo requiere trabajo. Es lo que debemos enseñar”
Fuente: El Confidencial
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jueves, 13 de septiembre de 2012
El irresistible poder del entusiasmo
El irresistible poder del entusiasmo
También Noemí Vico (@_tiruriru_) hace unos días en su post Y tú... ¿qué vendes? apuntaba respecto a un hipotético candidato en una entrevista de trabajo: «Si demuestras signos de pereza, cansancio o desmotivación (...); si pones cara de asco (...); si resoplas ante determinadas preguntas (...); si no tratas de generar confianza... son cosas que no me van a gustar como empleador».
En definitiva, todo indicadores de falta de entusiasmo, o lo que es su opuesto, apatía, pasotismo, gente que arrastra los pies en lugar de ir dando saltos. Una persona entusiasmada, que vibra, que le brillan los ojos, está en flow (no dejes de leer Flow (Fluir): una psicología de la felicidad, de Mihaly Csikszentmihalyi), y esa es la mejor garantía para conseguir resultados y aunar a los equipos. En el post La magia de pensar a lo grande escribíamos: «Las personas entusiastas, con lo que dicen o hacen, siempre generan seguidores entusiasmados».
En definitiva, todo indicadores de falta de entusiasmo, o lo que es su opuesto, apatía, pasotismo, gente que arrastra los pies en lugar de ir dando saltos. Una persona entusiasmada, que vibra, que le brillan los ojos, está en flow (no dejes de leer Flow (Fluir): una psicología de la felicidad, de Mihaly Csikszentmihalyi), y esa es la mejor garantía para conseguir resultados y aunar a los equipos. En el post La magia de pensar a lo grande escribíamos: «Las personas entusiastas, con lo que dicen o hacen, siempre generan seguidores entusiasmados».
Los equipos se construyen con muchos ingredientes, pero sobre todo, con energía, mucha energía, entre otras cosas porque cuanto más grande es el reto más energía requieren. La energía es el oxígeno que da vida a los equipos de trabajo. Personas aplatanadas, resultados pobres; personas con altas dosis de energía, grandes logros. Ya Jack Welch (@jack_welch), ex CEO de General Electric y autor de Hablando claro, decía: «El mundo será de los líderes apasionados y con empuje; gente que no sólo tenga una cantidad enorme de energía sino que pueda proporcionársela a aquellos a quienes conducen».
Miguel Milano (@mmilano1968), cuando era Vicepresidente de Oracle para España y Portugal (hoy como Presidente de EMEA, Londres), me contó la siguiente anécdota:
Miguel Milano (@mmilano1968), cuando era Vicepresidente de Oracle para España y Portugal (hoy como Presidente de EMEA, Londres), me contó la siguiente anécdota:
«Cuando llegué a Oracle le dije a la gente que no cogiera ninguno de los cuatro ascensores que hay en nuestras oficinas. A día de hoy hay mucha gente que va por las escaleras. Esto lo aprendí en mi etapa de consultor en Mckinsey. Cuando el director de la compañía recibió a la clase del 96, nos dijo: "Muy pronto voy a saber quién va a tener una buena carrera en este negocio". Todos nos miramos y pedimos que nos dijese el secreto. Y contestó: "El edificio tiene 8 plantas, y dos ascensores, a los que me encuentre en las escaleras ésos son los que van a triunfar, porque son gente que no puede esperar a que venga el ascensor". Luego continuó y dijo: "Además, voy a saber los que van a llegar a socio"; nos volvimos a mirar todos y prosiguió: "Aquellos que vayan por las escaleras saltando los escalones de dos en dos, esos serán los que mejor carrera profesional tengan en la firma"».
Pero, ¿de dónde viene la palabra Entusiasmo? Ya lo hemos explicado en otras ocasiones, pero lo volvemos a repetir. La etimología de la palabra Entusiasmo procede del griego En-Theos, esto es,Theos (Dios) y En (Dentro); o lo que es lo mismo, como si una fuerza superior (da igual como lo llamemos: Dios, Poder Infinito, Inteligencia Superior, Poder Divino...) actuara a través de nosotros, a través de nuestro interior, como "poseídos" por esa energía.
Ahora todo se comprende; ahora todo se entiende; ahora toda adquiere significado. Y por eso tal vez el filósofo británico Betrand Russell afirmó: "El entusiasmo es un motor indispensable a la perfección". Así lo pienso yo. En un excelente artículo con el título El Entusiasmo (La Vanguardia, 20/04/2012), nuestro filósofo más conocido, José Antonio Marina, decía:
«Creo, como creían los antiguos griegos, que el entusiasmo es un don del cielo, o sea, una suerte recibida que conviene proteger. La etimología de la palabra es iluminadora:en-theós. Sentirse poseído por un dios. A su vez, la palabra theós tiene su propia etimología: “lo enérgico”, “lo poderoso”. Cuando comencé mis aventuras de espeleología etimológica, me sorprendió saber que la palabra dios, antes de ser un sustantivo, fue un adjetivo: lo divino. Una propiedad maravillosa que tenían ciertas cosas. Los hindúes mantienen este significado y por eso veneran a tres millones de dioses, es decir, a tres millones de cosas divinas. ¿Cómo no va a ser divina la capacidad de una jarra para mantener el agua? ¿Cómo no va a ser divino que las cercas retengan a las ovejas? Y los hititas adoraban al dios Telepinu, la divinidad que hacía que las causas produjeran los efectos debidos. Temían que si ese dios desapareciera, la hierba dejaría de crecer, las vacas dejarían de dar leche, y el sol no volvería de su nocturno viaje al mundo oscuro».
El entusiasmo está en todos los sitios y en todos los momentos, tanto en la vida profesional como personal. Entusiasmo es vida; entusiasmo es actitud. Y perder el entusiasmo es ir languideciendo un poco. Con los años, parece que va mermando, en cierto modo porque uno cree que "está de vuelta de todo"; el escepticismo se apodera de las personas. Por eso, hay que renovar continuamente la capacidad de entusiasmarse y emocionarse para estar vivos y al mismo tiempo entusiasmar a los demás. Porque si uno no está cargado de energía, los demás lo perciben. Y ya sabemos que las emociones son contagiosas.
El entusiasmo es una fuerza irresistible a la que no es fácil contenerse. Cuando una persona actúa con entusiasmo todo invita a unirse a ese proyecto que nos propone. Hay una energía que nos arrastra a acompañarle; uno quiere ser partícipe de esa aventura tan atractiva que nos plantea y compartir minutos con esa persona. El entusiasmo tiene una gran poder seductor; te carga y hace sentir vivo. No es casual que Gregorio Marañón dijese: «La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual».
El entusiasmo es una fuerza irresistible a la que no es fácil contenerse. Cuando una persona actúa con entusiasmo todo invita a unirse a ese proyecto que nos propone. Hay una energía que nos arrastra a acompañarle; uno quiere ser partícipe de esa aventura tan atractiva que nos plantea y compartir minutos con esa persona. El entusiasmo tiene una gran poder seductor; te carga y hace sentir vivo. No es casual que Gregorio Marañón dijese: «La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual».
Fuente: Blog
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martes, 11 de septiembre de 2012
Se necesitan líderes que actúen con calma
La capacidad de adaptación, la innovación, la fuerza y la resistencia del equipo son, en opinión de Daniel Goleman, las cualidades básicas que harán crecer a una organización. También apuesta por ejecutivos que puedan soportar la presión y adaptarse al cambio.
En 1995 Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, salió del anonimato con Inteligencia Emocional, libro de cabecera de muchos directivos y que ha sido traducido a 30 idiomas. En ExpoManagement explicará cómo multiplicar el poder de la inteligencia emocional para potenciar el liderazgo.
-¿Cuáles son las claves para construir la organización del futuro?
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
-¿Cómo se diseñan los equipos de trabajo emocionalmente estables?
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
-¿Qué papel le otorga al líder para gestionar las emociones y conseguir empresas más rentables?
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
-¿Que emociones son imprescindibles para gestionar el cambio?
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
-¿Qué influencia tienen los fenómenos sociales en la empresa? ¿Cómo hay que gestionarlos?
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
-¿Cómo impactan las emociones en la motivación? ¿Quién debe identificarlas y potenciarlas?
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Un 'best seller' para conocernos
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.
Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.
Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
El escritor estadounidense estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades distintas: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos , crear la propia motivación y, en último lugar, gestionar las relaciones.
Fuente: Expansión
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Se necesitan líderes que actúen con calma
La capacidad de adaptación, la innovación, la fuerza y la resistencia del equipo son, en opinión de Daniel Goleman, las cualidades básicas que harán crecer a una organización. También apuesta por ejecutivos que puedan soportar la presión y adaptarse al cambio.
En 1995 Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, salió del anonimato con Inteligencia Emocional, libro de cabecera de muchos directivos y que ha sido traducido a 30 idiomas. En ExpoManagement explicará cómo multiplicar el poder de la inteligencia emocional para potenciar el liderazgo.
-¿Cuáles son las claves para construir la organización del futuro?
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
-¿Cómo se diseñan los equipos de trabajo emocionalmente estables?
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
-¿Qué papel le otorga al líder para gestionar las emociones y conseguir empresas más rentables?
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
-¿Que emociones son imprescindibles para gestionar el cambio?
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
-¿Qué influencia tienen los fenómenos sociales en la empresa? ¿Cómo hay que gestionarlos?
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
-¿Cómo impactan las emociones en la motivación? ¿Quién debe identificarlas y potenciarlas?
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Un 'best seller' para conocernos
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.
Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.
Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
El escritor estadounidense estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades distintas: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos , crear la propia motivación y, en último lugar, gestionar las relaciones.
Fuente: Expansión
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viernes, 6 de julio de 2012
Lecturas Recomendadas: LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
SINOPSIS
La postura y el movimiento del cuerpo, los gestos, la expresión del rostro y de la mirada, las sensaciones táctiles y olfativas son otros tantos vehículos para LA COMUNICACIÓN NO VERBAL de emociones y de información. En la presente obra, FLORA DAVIS no sólo establece un inventario de las técnicas utilizadas por los investigadores de este sector interdisciplinario en el que se cruzan los enfoques psicológicos, antropológicos y etológicos, y de sus logros más importantes, sino que proporciona numerosos ejemplos de cómo este lenguaje silencioso influye en nuestra vida diaria.
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