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viernes, 8 de febrero de 2013

¿Qué harías con tu vida, si el dinero no importase?


miércoles, 6 de febrero de 2013

El arte de manejar las emociones

Daniel Goleman

viernes, 1 de febrero de 2013

Debemos redefinir "el bienestar"


“DEBEMOS REDEFINIR EL BIENESTAR”

Cómo vivir mejor: llega una 'nueva felicidad' más realista

Cómo vivir mejor: llega una 'nueva felicidad' más realista
Los teóricos de la felicidad destacan el papel de los seres queridos en el 'buen vivir'. (Corbis)


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En un contexto como el actual, en el que las depresiones y los cuadros de ansiedad se disparan, la búsqueda de la felicidad parece una quimera, a la par que una necesidad de primer orden para volver a disfrutar de la vida. No es casualidad que los libros de autoayuda proliferen en las estanterías de las librerías. Sin embargo, en 2000 años de filosofía sobre la felicidad todavía no se ha encontrado la receta definitiva. Vivimos tiempos de cambios, y los esquemas sobre los que se construían los proyectos vitales ya no nos sirven. La nueva máxima es “vivir mejor con menos”, tal y como el economista Robert Skidelsky sintetizaba a El Confidencial, a propósito de su último ensayo ¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una ‘buena vida’ (Crítica).
El filósofo galo Vincent Cespedes, autor de Estudio mágico de la felicidad, explica en este ensayo que el bienestar personal tiene muchas caras, casi tantas como individuos, por lo que “no existen estrategias únicas, como nos quieren hacer creer desde la ‘industria de la felicidad’”. Eso sí, apunta a la bondad, el respeto al otro y el reconocimiento social como los indicadores compartidos por las personas felices. En definitiva, ser feliz “no es solo una cuestión de voluntad y de capacidad para aplicar una serie de estrategias”, sino que tiene que ver con la adaptación al convulso mundo que nos ha tocado vivir, y con la aceptación de nosotros mismos y de nuestro papel en la sociedad, para así poder disfrutar del día a día.
Saber conformarse
Como expresó recientemente el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz,debemos redefinir los criterios del desarrollo económico, pero también los del crecimiento personal (para tener salud emocional). Los principios individualistas delHomo Economicus, que Daniel Cohen ha revisado desde una perspectiva crítica, deberían ser desplazados por los del ‘bien común’, según la propuesta de este economista.Ser feliz tiene que ver con la adaptación a los cambios socioeconómicos que nos están tocando vivir
La mayoría de los filósofos contemporáneos que han tratado este asunto reconocen que es necesario incluir nuevas acepciones en la definición de la felicidad para reajustarla a la posmodernidad. Ganar más dinero, encontrar el amor ideal o tener el trabajo perfecto son máximas cada vez más inalcanzables para el grueso de la sociedad que nos impiden conquistar el bienestar. Unos objetivos que “provocan un perjudicial combate con nosotros mismos y nos hacen vivir temerosos del futuro”, según suele apuntar el suizo Alexandre Jollien en sus multitudinarias conferencias.
Aprender a renunciar
Las expectativas vitales deben estar a nuestro alcance, según concluyen los teóricos de la ‘nueva felicidad’, y por ello animan a no intentar alcanzar la “utópica” felicidad plena, sino a “vivir sin ser infelices”. Una vuelta de tuerca, dicen, “más realista”. En este sentido, aprender a renunciar y a reajustar las expectativas, atendiendo tanto a nuestras limitaciones personales como a las impuestas por el entorno socioeconómico, son dos principios fundamentales a tener en cuenta para comenzar a ser menos infelices.Tenemos que ser capaces de reajustar nuestras expectativas
Las nuevas teorías de la ‘felicidad contemporánea’ sientan sus bases en la filosofía oriental, aunque mezclando mística y ciencia. Lo más esencial, dicen, reside en ser abiertos de espíritu. De hecho, la meditación y todas aquellas actividades dirigidas a la concentración y a la búsqueda de la conciencia plena (mindfulness según el concepto original en inglés), como puede ser el yoga, son muy recurrentes en el discurso de todos estos intelectuales.
Disfrutar el momento
Si en las últimas décadas los ejercicios de meditación han experimentado un fuerte impulso en Occidente, también lo han hecho confundiendo algunos de sus principios. En muchas ocasiones estas técnicas se utilizan para alimentar el ego más que para hacerlo desaparecer o simplemente para relajarse en lugar de para alcanzar un estado ascético que nos permita estar por encima de los problemas del día a día. “El arte de disfrutar el momento” se basa en la capacidad para sortear los golpes de la vida aceptándolos como una consecuencia inevitable de nuestra existencia.
Buscar la felicidad en los demás
Diversos estudios han coincidido en señalar que el dinero no da la felicidad. La acumulación de la riqueza experimentada en Occidente en las últimas décadas ha ido paralela a un descenso del grado de felicidad de las personas. El consumismo parece estar sumiendo a la civilización en un círculo vicioso en lo que a bienestar se refiere. Los bienes materiales ofrecen una satisfacción vana y efímera que nos aleja de la felicidad plena porque siempre se querrá más y más.
Para el economista Daniel Cohen, la búsqueda de la riqueza colectiva y no de la individual es la que realmente nos reporta una satisfacción plena. Cohen valora más el trabajo en equipo que la competitividad entre los individuos, así como el sentido de pertenencia a una comunidad. Una red social asentada más allá de la familia y los amigos.

Te recomiendo: El Hombre en busca de sentido


El doctor Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de múltiples padecimientos: «¿Por qué no se suicida usted?» Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientación para la psicoterapia a aplicar: a éste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; a un tercero, quizás, sólo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia.En esta obra, Viktor E. Frankl explica la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los desalmados campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. ¿Cómo pudo él que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.









www.ansiedad.webcindario.com

miércoles, 23 de enero de 2013

La acción más pequeña


Salud Emocional


haz realidad tus sueños este 2013


Siete estrategias para alcanzar el éxito (personal) en 2013

Siete estrategias para alcanzar el éxito (personal) en 2013
La adecuada planificación y la claridad de las metas es fundamental para alcanzar el éxito. (Corbis)
El inicio de un nuevo año es sinónimo para muchos de nuevas promesas, retos y un sinfín de propósitos con el objetivo de mejorar la construcción de nuestro proyecto vital. Como si de un ritual se tratase, año tras año se repiten las promesas de dejar de fumar, comenzar a hacer deporte, ganar dinero y, en definitiva, alcanzar las mayores cuotas de felicidad posibles. Para lograr el éxito y mantenernos motivados en esta búsqueda constante del bienestar, impidiendo así que todos los nuevos propósitos caigan en saco roto durante este 2013, es necesario adoptar una serie de estrategias claves que nos serán de gran ayuda.
Ponerse metas claras y alcanzables
La búsqueda de la perfección puede ser el camino del fracaso y la frustración. Si los retos que nos planteamos son a todas luces inalcanzables, no lograremos avanzar ni un ápice hacia las metas que nos pongamos. En cambio, si uno va marcándose pequeñas metas hacia culminar en un objetivo mayor será más fácil motivarse e ir progresando poco a poco. Realizar acciones concretas, hacer un calendario con fechas y objetivos a corto, medio y largo plazo puede ser de gran ayuda. La adecuada planificación y la claridad de las metas son dos de los pilares básicos para alcanzar el éxito, por lo que es necesario estar muy seguro y haber reflexionado lo suficiente antes de emprender un reto.
Para una correcta planificación es imprescindible aceptar el actual estado de las cosas, máxime en el contexto de la actual coyuntura socioeconómica. Esto supone que no se debe negar la realidad, pero tampoco idealizarla.
Establecer prioridades
Una vez que se tengan claras todas las preferencias vitales para este 2013, ya sean económicas, de crecimiento personal o físicas, es preciso establecer un orden de prioridades. A la hora de alcanzar el éxito, “menos es más” y será más productivo ir objetivo por objetivo, hasta alcanzarlo, que abarcar todos a la vez y acabar el año sin haber conseguido ninguno. La serenidad es una de las claves para que la motivación no decaiga. Por ello debemos tomarnos los procesos con calma, ya que requieren tiempo y esfuerzo.
Flexibilidad
Obsesionarse con una meta puede ser peligroso y provoca que tropecemos siempre en la misma piedra. Nadie sabe de antemano cuál es la estrategia perfecta para conseguir un reto, además de que lo que funciona para unos puede suponer un fracaso para otros. Por tanto, deberemos ir probando diferentes fórmulas para mejorar y evitar posibles errores que nos ayuden a pulir la estrategia que mejor se adapte a nosotros mismos y a nuestras metas particulares.
Comenzar por desechar los malos hábitos
Los teóricos de la psicología positiva defienden que, para adquirir buenos hábitos, la clave está en cambiar primero los malos hábitos. Aunque parezca un juego de palabras, esta premisa advierte de que los peores enemigos que nos encontraremos en el camino de la búsqueda del éxito somos nosotros mismos.
El crecimiento personal implica comenzar a hacer las cosas de diferente manera y por esto debemos apasionarnos al pensar en el cambio. Para ello hay que potenciar las emociones positivas, celebrando y destacando los pequeños logros que vayamos alcanzando, lo cual nos dará fuerza para seguir adelante.
Confiar en uno mismo
Enlazando con la estrategia anterior, para cambiar de hábitos y mantenernos motivados lo primero y más fundamental es confiar en uno mismo. Esta actitud nos servirá de protección para sortear los malos momentos y salir indemnes de los golpes bajos. La confianza es una barrera contra los temores y miedos al fracaso, por lo que es una compañera indispensable para alcanzar cualquier meta que nos propongamos.
Proactividad
Ser proactivo y tener claros los objetivos en la vida son dos cuestiones que deben ir de la mano. Tomar el control de nuestras vidas y hacer todo lo posible para cambiar o mejorar. Llevar siempre la iniciativa para que la realidad no nos sobrepase y asumir responsabilidades para hacer que las cosas sucedan son dos virtudes necesarias para alcanzar el éxito. Además, la proactividad nos permite improvisar cuando surjan dificultades para salir airosos de los problemas que se nos presenten.
Buscar ayuda cuando sea necesario
A muchas personas les cuesta pedir ayuda a los demás, ya sea por falta de confianza o porque simplemente creen que no es lo correcto. Aunque no lo parezca, saber cuándo y a quién pedir consejo, sobre todo en los momentos de mayores dificultades, puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

El trabajador que está "quemado" ¿por qué?

multitarea2El estrés laboral crónico y la percepción de falta de reconocimiento en el trabajo forman el caldo de cultivo para que aparezca el síndrome de burnout, del ‘trabajador quemado’. Un equipo de científicos españoles ha analizado las variables que influyen en el desarrollo de los tres subtipos del trastorno:frenético, sin desafíos y desgastado. 

El estudio, publicado en BMC Psychiatry, revela las variables sociodemográficas y laborales asociadas a cada uno de ellos. Mediante cuestionarios, Jesús Montero-Marín, autor del estudio e investigador senior en el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, y sus colegas encuestaron a una muestra de 409 empleados de la Universidad de Zaragoza.

Así han llegado a la conclusión, por ejemplo, de que el perfil ‘frenético’ se asocia con el número de horas de trabajo. Una persona que dedique más de 40 horas por semana a su tarea laboral tiene una probabilidad casi seis veces mayor de desarrollar el síndrome, comparado con otra con un horario inferior a 35 horas. Este tipo de empleados suele tener una alta implicación en su cargo, grandes ambiciones y una elevada sobrecarga de tareas.

Un trabajador dedicado a tareas monótonas, con tendencia al aburrimiento y a la falta de desarrollo personal, tiene más riesgo de desarrollar el perfil ‘sin desafíos’. Concretamente, el personal de administración y servicios tiene una probabilidad casi tres veces mayor de pertenecer a este grupo, comparado con el docente e investigador. Además, es un perfil sobre todo masculino. “Mientras que ellos tienden a alejarse de los objetivos de la empresa, ellas terminan por desarrollar agotamiento emocional”, explica el psicólogo en declaraciones a la Agencia SINC.

Por su parte, el tipo ‘desgastado’ suele aparecer en personas que, con una larga trayectoria en la misma empresa, terminan por descuidar sus propias responsabilidades, dada la falta de reconocimiento que perciben a su alrededor. Así, un trabajador con más de 16 años de servicio en un mismo lugar de trabajo presenta un riesgo cinco veces superior a desarrollar este tipo de perfil, comparado con otro que lleve menos de cuatro años de servicio.

Sea cual sea la clase de burnout, el trabajador experimentará agotamiento emocional, cinismo o falta de eficacia en el trabajo. El tipo de contrato también influye en la gestación del burnout. Los empleados con contrato temporal se encuentran más implicados con la empresa porque buscan una vinculación que les proporcione mayor estabilidad. Esta actitud puede desembocar en el desarrollo de un perfil de tipo ‘frenético’, el mismo que registran los contratados a media jornada, “probablemente, pluriempleados”, apunta el experto. Respecto al nivel académico, la peor parte del burnout se la llevan los dos extremos de la muestra: la gente más formada y aquella con menos estudios.


Fuente: muy interesante

sábado, 12 de enero de 2013

TE DESEO LO SUFICIENTE





"Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante",

"Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol" ,

"Te deseo suficiente felicidad para que tu alma esté viva"

"Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes"

"Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades"

"Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees."

"Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas".

lunes, 10 de diciembre de 2012

Lucha por lo que amas



“Deseo que no tengas miedo a la vida. Ten miedo a no vivirla. No hay cielo sin tempestades, tampoco caminos sin accidentes.
Sólo es digno del podio quien usa las derrotas para alcanzarlo. Sólo es digno de sabiduría quien usa las lágrimas para regarla. Los débiles usan la fuerza; los fuertes, la inteligencia.
Sé un soñador, pero une tus sueños con disciplina, pues sueños sin disciplina producen personas frustradas. Sé un debatiente de ideas.
Lucha por lo que amas”.
 

Augusto Cury

jueves, 13 de septiembre de 2012

El irresistible poder del entusiasmo


El irresistible poder del entusiasmo


El otro día César Martínez Dalmau(@cesardalmau), especialista en técnicas efectivas de búsqueda de empleo, dejaba la siguiente reflexión en twitter: «Recuerda, nada vende mejor que el entusiasmo».

También Noemí Vico (@_tiruriru_) hace unos días en su post Y tú... ¿qué vendes? apuntaba respecto a un hipotético candidato en una entrevista de trabajo: «Si demuestras signos de pereza, cansancio o desmotivación (...); si pones cara de asco (...); si resoplas ante determinadas preguntas (...); si no tratas de generar confianza... son cosas que no me van a gustar como empleador».

En definitiva, todo indicadores de falta de entusiasmo, o lo que es su opuesto, apatía, pasotismo, gente que arrastra los pies en lugar de ir dando saltos. Una persona entusiasmada, que vibra, que le brillan los ojos, está en flow (no dejes de leer Flow (Fluir): una psicología de la felicidad, de Mihaly Csikszentmihalyi), y esa es la mejor garantía para conseguir resultados y aunar a los equipos. En el post La magia de pensar a lo grande escribíamos: «Las personas entusiastas, con lo que dicen o hacen, siempre generan seguidores entusiasmados».

Los equipos se construyen con muchos ingredientes, pero sobre todo, con energía, mucha energía, entre otras cosas porque cuanto más grande es el reto más energía requieren. La energía es el oxígeno que da vida a los equipos de trabajo. Personas aplatanadas, resultados pobres; personas con altas dosis de energía, grandes logros. Ya Jack Welch (@jack_welch), ex CEO de General Electric y autor de Hablando claro, decía: «El mundo será de los líderes apasionados y con empuje; gente que no sólo tenga una cantidad enorme de energía sino que pueda proporcionársela a aquellos a quienes conducen».

Miguel Milano (@mmilano1968), cuando era Vicepresidente de Oracle para España y Portugal (hoy como Presidente de EMEA, Londres), me contó la siguiente anécdota:
«Cuando llegué a Oracle le dije a la gente que no cogiera ninguno de los cuatro ascensores que hay en nuestras oficinas. A día de hoy hay mucha gente que va por las escaleras. Esto lo aprendí en mi etapa de consultor en Mckinsey. Cuando el director de la compañía recibió a la clase del 96, nos dijo: "Muy pronto voy a saber quién va a tener una buena carrera en este negocio". Todos nos miramos y pedimos que nos dijese el secreto. Y contestó: "El edificio tiene 8 plantas, y dos ascensores, a los que me encuentre en las escaleras ésos son los que van a triunfar, porque son gente que no puede esperar a que venga el ascensor". Luego continuó y dijo: "Además, voy a saber los que van a llegar a socio"; nos volvimos a mirar todos y prosiguió: "Aquellos que vayan por las escaleras saltando los escalones de dos en dos, esos serán los que mejor carrera profesional tengan en la firma"».
Pero, ¿de dónde viene la palabra Entusiasmo? Ya lo hemos explicado en otras ocasiones, pero lo volvemos a repetir. La etimología de la palabra Entusiasmo procede del griego En-Theos, esto es,Theos (Dios) y En (Dentro); o lo que es lo mismo, como si una fuerza superior (da igual como lo llamemos: Dios, Poder Infinito, Inteligencia Superior, Poder Divino...) actuara a través de nosotros, a través de nuestro interior, como "poseídos" por esa energía.

Ahora todo se comprende; ahora todo se entiende; ahora toda adquiere significado. Y por eso tal vez el filósofo británico Betrand Russell afirmó: "El entusiasmo es un motor indispensable a la perfección". Así lo pienso yo. En un excelente artículo con el título El Entusiasmo (La Vanguardia, 20/04/2012), nuestro filósofo más conocido, José Antonio Marina, decía: 
«Creo, como creían los antiguos griegos, que el entusiasmo es un don del cielo, o sea, una suerte recibida que conviene proteger. La etimología de la palabra es iluminadora:en-theós. Sentirse poseído por un dios. A su vez, la palabra theós tiene su propia etimología: “lo enérgico”, “lo poderoso”. Cuando comencé mis aventuras de espeleología etimológica, me sorprendió saber que la palabra dios, antes de ser un sustantivo, fue un adjetivo: lo divino. Una propiedad maravillosa que tenían ciertas cosas. Los hindúes mantienen este significado y por eso veneran a tres millones de dioses, es decir, a tres millones de cosas divinas. ¿Cómo no va a ser divina la capacidad de una jarra para mantener el agua? ¿Cómo no va a ser divino que las cercas retengan a las ovejas? Y los hititas adoraban al dios Telepinu, la divinidad que hacía que las causas produjeran los efectos debidos. Temían que si ese dios desapareciera, la hierba dejaría de crecer, las vacas dejarían de dar leche, y el sol no volvería de su nocturno viaje al mundo oscuro».
El entusiasmo está en todos los sitios y en todos los momentos, tanto en la vida profesional como personal. Entusiasmo es vida; entusiasmo es actitud. Y perder el entusiasmo es ir languideciendo un poco. Con los años, parece que va mermando, en cierto modo porque uno cree que "está de vuelta de todo"; el escepticismo se apodera de las personas. Por eso, hay que renovar continuamente la capacidad de entusiasmarse y emocionarse para estar vivos y al mismo tiempo entusiasmar a los demás. Porque si uno no está cargado de energía, los demás lo perciben. Y ya sabemos que las emociones son contagiosas.

El entusiasmo es una fuerza irresistible a la que no es fácil contenerse. Cuando una persona actúa con entusiasmo todo invita a unirse a ese proyecto que nos propone. Hay una energía que nos arrastra a acompañarle; uno quiere ser partícipe de esa aventura tan atractiva que nos plantea y compartir minutos con esa persona. El entusiasmo tiene una gran poder seductor; te carga y hace sentir vivo. No es casual que Gregorio Marañón dijese: «La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual».


Fuente: Blog 

martes, 11 de septiembre de 2012

Se necesitan líderes que actúen con calma


La capacidad de adaptación, la innovación, la fuerza y la resistencia del equipo son, en opinión de Daniel Goleman, las cualidades básicas que harán crecer a una organización. También apuesta por ejecutivos que puedan soportar la presión y adaptarse al cambio.
[foto de la noticia]
En 1995 Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, salió del anonimato con Inteligencia Emocional, libro de cabecera de muchos directivos y que ha sido traducido a 30 idiomas. En ExpoManagement explicará cómo multiplicar el poder de la inteligencia emocional para potenciar el liderazgo.
-¿Cuáles son las claves para construir la organización del futuro?
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
-¿Cómo se diseñan los equipos de trabajo emocionalmente estables?
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
-¿Qué papel le otorga al líder para gestionar las emociones y conseguir empresas más rentables?
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
-¿Que emociones son imprescindibles para gestionar el cambio?
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
-¿Qué influencia tienen los fenómenos sociales en la empresa? ¿Cómo hay que gestionarlos?
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
-¿Cómo impactan las emociones en la motivación? ¿Quién debe identificarlas y potenciarlas?
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Un 'best seller' para conocernos
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.

Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
El escritor estadounidense estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades distintas: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos , crear la propia motivación y, en último lugar, gestionar las relaciones.

Fuente: Expansión

Se necesitan líderes que actúen con calma


La capacidad de adaptación, la innovación, la fuerza y la resistencia del equipo son, en opinión de Daniel Goleman, las cualidades básicas que harán crecer a una organización. También apuesta por ejecutivos que puedan soportar la presión y adaptarse al cambio.
[foto de la noticia]
En 1995 Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, salió del anonimato con Inteligencia Emocional, libro de cabecera de muchos directivos y que ha sido traducido a 30 idiomas. En ExpoManagement explicará cómo multiplicar el poder de la inteligencia emocional para potenciar el liderazgo.
-¿Cuáles son las claves para construir la organización del futuro?
La fuerza y la resistencia del equipo humano. Es difícil hacer previsiones a largo plazo pero, sin duda, la capacidad de adaptación y la innovación son cualidades que ayudarán a prosperar a cualquier organización. No importa lo que depare el futuro.
-¿Cómo se diseñan los equipos de trabajo emocionalmente estables?
Los equipos, al igual que los individuos, poseen inteligencia emocional. El colectivo emocionalmente inteligente depende de varios factores. Por un lado están las normas que el propio grupo establece. Por ejemplo, los equipos de alto rendimiento sacan a la luz y resuelven las tensiones en vez de dejar que el resentimiento y el desacuerdo sigan carcomiéndoles. Son un grupo muy preparado y conocen las fortalezas de cada uno. Por eso saben cuándo deben permitir que, ante una oportunidad concreta, alguien se erija como líder.
-¿Qué papel le otorga al líder para gestionar las emociones y conseguir empresas más rentables?
Los mejores directivos saben cómo ayudar a las personas y sacar partido de sus posibilidades de desarrollo. Este estado es uno de los valores más positivos de las emociones y aumenta la eficiencia mental. Las compañías que puedan tener personas en cada nivel y en este estado durante más tiempo tendrán margen para ser competitivas, y lo demás será igual.
-¿Que emociones son imprescindibles para gestionar el cambio?
Durante los tiempos de crisis y de cambio, los líderes necesitan mantener la calma ante la presión. En momentos de incertidumbre todo el mundo está pendiente de ellos para averiguar cómo sobrellevan la situación. Un directivo nervioso enerva a los demás y dificulta la adaptación al cambio.
-¿Qué influencia tienen los fenómenos sociales en la empresa? ¿Cómo hay que gestionarlos?
Las emociones se comparten, mejor o peor. Por ejemplo, si una compañía está despidiendo a profesionales, es inevitable que el miedo esté en el ambiente y en cada uno de los empleados. Si un equipo demuestra gran entusiasmo por un proyecto, éste también se compartirá. Pero en cualquier equipo, las personas prestan más atención y dan más importancia a lo que su líder dice o hace; la gestión de la emoción compartida comienza por la gestión de uno mismo.
-¿Cómo impactan las emociones en la motivación? ¿Quién debe identificarlas y potenciarlas?
Las personas dan lo mejor de sí mismas cuando se las refuerza, entusiasma y valora por lo que hacen. Ayudar a los profesionales a trabajar en un estado de ánimo positivo es la tarea fundamental de cualquier líder.
Un 'best seller' para conocernos
La inteligencia emocional es aquella que nos permite ser conscientes de nuestra emociones, comprender los sentimientos de los demás y hasta tolerar las presiones y frustraciones típicas del mundo laboral. Se trata de una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y engloba habilidades como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia o la agilidad mental.

Daniel Goleman popularizó este término en un libro que lleva el mismo nombre y que aún se encuentra entre los ‘best seller’. Muchos directivos hablan de la obra como “el manual para mejorar la gestión de las personas a partir del conocimiento de uno mismo”.
El escritor estadounidense estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades distintas: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos , crear la propia motivación y, en último lugar, gestionar las relaciones.

Fuente: Expansión

lunes, 10 de septiembre de 2012

Cómo aprender a renunciar y a reconciliarnos con nuestro pasado


DEJANDO ATRÁS LAS CONDUCTAS QUE NOS BLOQUEAN

Cómo aprender a renunciar y a reconciliarnos con nuestro pasado




Lo más difícil en las personas es renunciar, entendido en su sentido más amplio.

Tomar decisiones es renunciar. En un cruce de caminos, elijo uno y por tanto, no elijo los demás. Y hasta cuando no lo hago, también estoy renunciando (y por lógica, también estoy eligiendo). ¿A qué? A tomar esos caminos. Por la razón que sea, la persona que no elige no puede avanzar por un determinado camino y elige esperar. Eso no significa que no viva experiencias. Sí las vive, pero los caminos que se le ofrecen o bien no los puede escoger, o no puede renunciar a los demás. Y mientras espera, siguen sucediendo cosas. Y una de ellas es que se le abran otras opciones o que las circunstancias sean las que al final elijan por la persona. Lo cual siempre suele ser peor porque la persona lo puede sentir como resignación, cuando en realidad siempre hay elección, aunque sea la de la menos mala. Lo que quizá sea más difícil es que aparezca el camino tal cual uno desea, tal cual lo ha pensado y no exista conflicto al elegir.

Las vivencias mantienen a la persona anclada en el pasadoRenunciar es una dificultad que nos atañe a todos en unos momentos u otros, el dejar atrás ideas, prejuicios, hipótesis, creencias que han estado en nuestro entorno, luego en nosotros y que por alguna razón ahora nos dañan. Es decir, renunciar a conductas que se repiten una y otra vez obteniendo el mismo resultado doloroso. Y aun así, todo esto uno no lo puede abandonar tan fácilmente. Tiene que haber un proceso más o menos largo.





El peso del pasado

A veces, no hay que renunciar a algo presente (a un cruce de caminos en el presente), sino a algo que no se vivió o que la persona no quería que se acabara (el camino se corta). O a lo que no pudo ser, lo que la persona fantasea que podría haber vivido y no fue (¿"y si hubiera elegido el otro camino?").

La mayoría de las ocasiones lo que nos bloquea a la hora de avanzar es el pasado (¿y si..?) La mente puede perderse en dar vueltas a acontecimientos que han sucedido hace mucho tiempo. La persona se puede quedar anclada en vivencias, momentos, o personas del pasado que se instalan en nuestra mente sin que nos dejen espacio para que puedan entrar experiencias nuevas, como pueden ser nuevas parejas.

Dejar atrás lo que ya no nos hace bien, lo que nos resulta dañino o lo que nos limita en nuestro crecimiento es lo que nos permite avanzar. El no renunciar no sólo provoca eso, sino que además nos deja anclados al pasado en nuestro presente, sin posibilidad de proyectar un futuro y sin que la persona pueda vivir en el “aquí y ahora”.

En cualquier caso, ya sean aquellos paraísos perdidos que tuvimos en algún momento, o aquellos no tan paraísos que también se perdieron, esas vivencias mantienen a la persona anclada, sin movimiento, sin avance, y sin una conciencia plena de su momento actual.

La añoranza de los paraísos dolorosos

Pensemos que aquellos paraísos perdidos que se recuerdan una y otra vez porque fueron únicos, especiales y maravillosos, por otro lado quizá no lo fueron tanto. Y fueron dolorosos o dañinos, y por eso ya no están. Pero a su vez la mente los añora una y otra vez, disociando la  experiencia. Es decir, recordando todo lo maravilloso que fue, no viendo los aspectos no tan buenos que también existieron (todo camino tiene sus piedras), y a la vez vaticinando que nunca nada podrá ser igual. “No encontraré un camino con tantos árboles”; seguramente no, pero quizá puedas disfrutar de uno que tenga muchas flores.

Todo eso es lo que hace tener síntomas de angustia, ansiedad, tristeza. Y, a veces, también que no se sienta nada a nivel emocional, este pero termine expresándose a través de malestares físicos, es decir, las dolencias psicosomáticas.

Otras veces, la mente también se puede centrar en el polo opuesto, no en lo bueno que hubo, sino en recordar todo lo malo, todo lo insano, todo lo que nos hizo la otra persona y el daño que nosotros mismos le hicimos. Así se consigue que la mente mantenga el vínculo con lo que se vivió en un momento de nuestro pasado,  independientemente de que en el presente ya no exista nada de eso. No se le deja ir, uno sigue anclado y sufriendo por ello también. Por lo que me hicieron, el resentimiento y la necesidad de venganza, en aquellos casos que la persona sufre afrentas, engaños o vivencias negativas.

El proceso de aceptación es uno de los más difíciles para una personaEn este caso, el problema, la mayoría de las veces, no es tanto lo que el agresor hizo, sino la historia que nos hemos ido contando desde que ocurrieron los hechos. Para salir de este estado, debemos impedir que nuestros recuerdos nos invadan. Debemos ponerlos en su sitio: en el pasado. El pasado ya se fue y ahora lo que tiene la persona es este momento presente. Lo mejor es que nadie pierda el tiempo alimentando sus resentimientos, lo que habría podido ser y no fue, o lo que fue y no tendría que haber sido.

Aceptar y pasar página

Perdonar nos ayuda a decir: lo que fue, ya pasó. Ya no es. Ya no está excepto en la propia mente. No hay necesidad de pensar en ello tantas veces. No se puede borrar lo que uno ha vivido o experimentado, o por lo menos no de manera consciente y tampoco es lo deseable. Lo vivido nos enseña, nos muestra y nos hace crecer. Pero tampoco es necesario favorecer o reavivar con la mente acontecimientos que son dolorosos. Si no es para el caso de poder darles un lugar en nosotros donde nos sintamos más reconciliados con esa experiencia o persona en cuestión. Es necesario darse cuenta de que cuando proyectamos en los demás y les culpamos de nuestra ira, nos permitimos ser esclavos y víctimas de ellos. Aferrarse es nocivo.

El aceptar el presente, a la par que perdonar, es también una tarea que nos puede liberar del pasado. Puesto que sin todo lo vivido, nuestro presente sería otro. Que por cierto, nadie sabe si mejor, o peor. Otro. Por tanto,sentirnos bien con lo que nos rodea también es una forma de reconciliarse con lo vivido (bueno o malo). 

Pasar página es una elección y pasa por perdonar, aceptar lo que pasó, lo que fue y no será, perdonar a aquella persona que nos hirió y perdonarse uno por haber colaborado en ello en alguna medida. Al darte cuenta de que el cambio depende solo de ti mismo es más fácil seguir camino y dejar atrás los lastres que impiden avanzar. El cambio se facilita si se afronta la situación, no si se evita o se enquista (ya sea idealizándola o denostándola en nuestra mente). Aceptando la situación se puede dejar atrás y continuar con nuestros objetivos y metas, lo que sea más importante para cada persona. 

Los duelos, el proceso de aceptación de una pérdida, son los momentos más difíciles de una persona, ya que será a través de ellos como aprenderemos más de nosotros mismos y se nos permitirá adquirir nuevas estrategias o recursos, experiencias y avances en nuestro camino de la vida.

Fuente: El Confidencial